El comercio electrónico alcanza ya cuotas de mercado que quisieran para sí mucho negocios convencionales, y en el sector servicio irrumpe con fuerza, impulsado por la apuesta gubernamental en este campo, ministerios como Hacienda, Trabajo o Industria apuestan firmemente por el servicio online y los usuarios le responden fielmente, ayudando de esta manera a crear una cultura de oferta y demanda en el mundo del negocio "virtual".

En estos momentos podría asegurar que cualquiera de nosotros ha hecho algún trámite o transacción online y que más o menos hemos quedado satisfechos. La desconfianza inicial que cualquier transacción en internet creaba se va perdiendo, la seguridad de las pasarelas de pago, servicios como paypal y el poder incluso hacer la compra contra rembolso ayuda bastante.

El comercio virtual también ofrece cada día más donde escoger, más calidad y más rapidez en los plazos de entrega. Ahora,  ¿es suficiente para sustituir el comercio tradicional?, miremos los pros y los contras.

El comercio electrónico ofrece un catalogo de ofertas que para el negocio físico sería imposible, las infraestructuras mínimas de los negocios virtuales ayudan a manejar unos precios hasta un 30% inferior al que encontraríamos en cualquier tienda, e internet te da acceso a cualquier producto las 24 horas del día.

Sin embargo por muy buena que sea la oferta en la web hay productos que nos gustaría probar, tocar o sentir y hasta oler, los sentidos nos ayudan mucho a decidirnos a la hora de comprar, y además ese aspecto lúdico que tiene el ir de compras no es reemplazable con nada.

Llegados a este punto es bueno para todos que estas dos formas de negocios estén a nuestra disposición, según el producto podemos hacer uso de cualquiera de ellas, El comercio electrónico continuara creciendo, ocupara plazas a las que aun no ha llegado, generara unos volúmenes de facturación impresionantes, pero nuestro aspecto humano nos hará siempre buscar el contacto, porque nuestros sentidos necesitan ser alimentados, el tacto de una buena lana, el olor de una colonia y el paseo por el centro de una ciudad mientras compramos, no pueden ser sustituidos, y que conste que soy un especialista del comercio online y un defensor a ultranza, pero entiendo que mi ordenador jamás me dará la sensación de la buena lana sobre mi piel o el olor de ese chocolate belga que tanto nos gusta.